
El estrés se contagia a las personas cercanas
Por: Bernardino Antelo Esper
Publicado el: 21/03/2018 a las 11:00:00 am
El estrés es contagioso: provoca los mismos cambios cerebrales en las personas cercanas y sus efectos son prolongados. Las neuronas se transmiten la información de un cerebro a otro a través de las feromonas y sus efectos se reducen con la socialización, especialmente en las mujeres. Son los resultados de un estudio con ratones extrapolable a los humanos.
El estrés es tan contagioso como una enfermedad infecciosa,
ha descubierto un estudio: no sólo produce daños en el cuerpo y la mente de la
persona que lo padece, sino que también las personas próximas pueden sufrir las
mismas consecuencias. Los resultados se publican en Nature Neuroscience.
La investigación, desarrollada en la Universidad de Calgary
(Canadá), se desarrolló en un grupo de ratones de laboratorio sometidos a
estrés. Los resultados son extrapolables a los seres humanos, según los
autores de esta investigación, Jaideep Bains y Toni-Lee Sterley.
Durante la investigación, apreciaron que no sólo el cerebro
de los ratones presentaba modificaciones en la zona que gestiona el estrés,
sino que también la pareja del ratón afectado mostraba los mismos cambios
cerebrales.
Según los investigadores, este descubrimiento
demuestra que la ratona que no había sido expuesta a una situación de estrés
refleja el mismo nivel emocional que su congénere y que estos efectos se
prolongan durante días.
Neuronas
implicadas
Además, el ratón que detecta la señal de estrés puede, a su
vez, alertar a otros miembros del grupo. Esta propagación (contagio) de las
señales de estrés revela un mecanismo clave para la transmisión de información
que puede ser crítica en la formación de relaciones sociales en diversas
especies,
destacan los investigadores.
Durante el proceso de contagio de estrés, las
neuronas desempeñan un papel clave. Lo comprobaron modificando mediante
optogenética las neuronas del estrés de los ratones para poder activarlas y
desactivarlas a voluntad.
Una de las cosas que observaron es que, si se
silencian esas neuronas en el período de estrés, se evitan los cambios en el
cerebro que provoca el estrés. Es decir, sin el concurso de esas neuronas, el
estrés no se contagia.
Otra de las observaciones realizadas en este
experimento es que, cuando los investigadores activan las neuronas del estrés
en el ratón, aunque no esté expuesto a situación estresante, se manifiestan
cambios, tanto en el cerebro del ratón iluminado, como el de su pareja, como si
realmente el primero hubiera vivido una situación de estrés.
El contagio del estrés se produce mediante una
población de células, específicamente las neuronas que controlan la respuesta
del cerebro al estrés. Son neuronas secretoras de la hormona liberadora de
corticotropina (CRH), un neurotransmisor involucrado en la respuesta al estrés.
Son esas redes de neuronas las que se alteraron de la misma manera.
Bains sugiere en
un comunicado de la citada universidad que estos
hallazgos también pueden estar presentes en los humanos. "Comunicamos
nuestro estrés fácilmente a los demás, a veces sin siquiera saberlo. Incluso
hay evidencia de que algunos síntomas de estrés pueden persistir en la familia
y seres queridos de las personas que sufren de trastorno de estrés
postraumático. Por el otro lado, la capacidad de sentir el estado emocional de
otra persona es una parte clave para crear y construir vínculos
sociales".
Esta investigación confirma que el estrés y las
interacciones sociales están estrechamente relacionados. Las consecuencias de
estas interacciones pueden ser duraderas y pueden influir en los
comportamientos en un momento posterior.
Los investigadores no son concluyentes en su
estudio, pero consideran que su trabajo puede ayudar al tratamiento del
síndrome de estrés post-traumático y al estudio de enfermedades como el
autismo.
"Los cambios cerebrales asociados con el
estrés son la base de muchas enfermedades mentales como el trastorno de estrés
postraumático (TEPT), los trastornos de ansiedad y la depresión", explica
Bains. "Estudios recientes indican que el estrés y las emociones
pueden ser contagiosas. No se sabe si esto tiene consecuencias duraderas para
el cerebro", añade.